Desde los remotos orígenes humanos se da una larga y compleja lucha por la subsistencia, en la que el ser humano, muy lentamente, desarrolla una
tecnología básica en su intento por dominar el medio en el que habita. La cultura del Paleolítico es, en cierto modo, una respuesta que el hombre da a las condiciones naturales, usando su inteligencia y voluntad.
Los
avances tecnológicos que desarrolló el ser humano durante el Paleolítico fueron la
respuesta a necesidades de supervivencia específicas, como cazar, cortar la carne de las presas, desenterrar raíces para comer, protegerse del ataque de animales, guarecerse del clima frío, calentar la comida o la vivienda, etcétera.
Estos adelantos fueron de la mano de la experimentación y puesta en práctica de nuevas técnicas de transformación de la materia prima.
Generalmente se piensa que la única tecnología del hombre del paleolítico era la de la
piedra y el
hueso. Sin embargo, cada vez se encuentran más vestigios arqueológicos que demuestran que los hombres primitivos también utilizaron otras materias primas como
madera,
pieles,
fibras vegetales,
conchas,
dientes y
astas de animales. Dentro de esta variedad de materiales, los que tuvieron mayor importancia fueron los que servían para fabricar instrumentos cortantes y punzantes.
Algunos ejemplos:
La cueva de San Pelayo - Arlanza from Silberius de Ura on Vimeo
La cueva de San Pelayo, junto al monasterio de San Pedro de Arlanza, puede ser el lugar habitado desde más antiguo por el hombre, en la comarca del Arlanza. Es el paleolítico medio. El hombre utiliza herramientas de piedra toscamente talladas y habita en los umbrales de las cuevas y grutas, para protegerse del ambiente frío que supone la ultima glaciación. Su actividad principal es la caza y la recolección.
El Homo habilis fue el primero en trabajar la piedra, movido por la necesidad de elaborar
instrumentos de caza: piedras para arrojar, hondas y piedras con bordes cortantes para descuartizar las presas. Asimismo, el
Homo erectus, que vivía como cazador y recolector en las estepas y en la selva, usaba también útiles de piedra que le servían para
desenterrar raíces y para
cazar y
cortar la carne. Además de fabricar hachas de mano de piedra, el
Homo erectus también dejó los primeros
restos de viviendas construidas, de
objetos de madera tallada, la primera lanza de madera y el recipiente más primitivo, un cuenco de madera. Pero su mayor avance cultural fue que aprendió a
manejar el fuego.
Los
Homo sapiens u "hombres inteligentes" comenzaron a fabricar cuchillos, mazos de madera y lanzas de este mismo material endurecidas al fuego. Asimismo, hizo instrumentos y armas de piedra y hueso, sencillos vestidos de piel, utensilios domésticos de cuernos de animales y tuvo ritos funerarios; sabía encender el fuego, con el que calentaba y cocinaba sus alimentos e hizo pequeñas estatuillas con fines mágicos.
Documento sobre los Orígenes de la Tecnología